Seguimos con la segunda parte que escribió Don José González Lara para nuestra banda en un libro especial del año 1993:
Pero en estos cien años y pico de existencia, la Filarmónica Beethoven ha crecido mucho, se ha hecho famosa: opera en el mundo del arte con nuevo talante, recibe "meritísimus" y aplausos por doquier. Aquella que creara D. Francisco Gómez, que continuara su hijo, D. Bernardo Gómez, el boticario de los "potingues", amigo de Azorín y le sucediera D. Ruperto, el de las manos redondas, de tanto tallar madera y después D. Manuel, funcionario de postín del ilustrísimo Ayuntamiento, solemne como pocos, con la batuta, que había conseguido para la "Banda" el mejor tono instrumental para la interpretación de las grandes obras de los maestros del XVIII y el XIX.

Cien años y pico cumplidos por la "Banda" son un privilegio para el pueblo que ha elegido también la meta de los sonidos, para alcanzar las cotas de progreso marcadas por una comunidad viva. Rafael Calonge, el más joven de los "maestros", que cuenta por lunas de agosto los años, como un original calendario de vivencias, le ha dado a la Filarmónica una nueva expresión de arte y de compromiso, la pasea como una dama joven y bella y por eso, la juventud criptana se apresura a formarse musicalmente en la "Banda". Aquel dicho de Cervantes que figura en las paredes de la "academia", "donde hay música no puede haber cosa mala", es como una llamada al alma de una juventud que aspira a ser instrumento de modernidad y de reflexión, para construir un mundo nuevo que sustituya a la miseria del viejo. El maestro Calonge tiene, con su batuta, la medida de un sueño: reedescubrir Criptana, para los amantes de la música. Porque es un pueblo todavía, gozosamente salvado de la ignorancia y vive apostado en la loma del cerro pacero, donde los gigantes cuidan de una pequeña "Madonna" celestial que comunica al os amadores, donde está la verdad.
Reedescubrir Criptana es una tarea hermosa, como una aventura nueva y apasionante y para ello, habrá que tomar la paloma en la mano y soltarla cuando empiece a clarear por el cerro que es todo un símbolo de permanencia y de aventuras. Pues ¡qué bien maestro!, hoy tienes la paloma en tu mano y el alma florecida. Esto es una buena nueva para los criptanos."
JOSÉ GONZÁLEZ LARA